Fuente: ROCKFM
Que Patti Smith es una figura única es algo que nadie duda, pero que acabara compartiendo confidencias con el Papa León XIV es otro nivel. El icónica cantante fue recibida el pasado 31 de julio en el Palacio Apostólico del Vaticano en una audiencia privada de 40 minutos que ha dado mucho que hablar. El propio Vaticano no tardó en compartir en redes sociales las imágenes del encuentro, demostrando que la sorpresa era mutua.
UNA CONVERSACIÓN ENTRE VIEJOS AMIGOS
La reunión contó con un testigo de excepción, el reverendo Antonio Spadaro, subsecretario de Cultura y Educación del Vaticano y amigo de la artista. Según Spadaro, Smith se quedó casi sin palabras al principio, pero la cosa no tardó en animarse. Vaya que si se animó.
El reverendo, emocionado, describió el momento en sus redes: «Cuando se abrió esa puerta, ocurrió algo». Según él, «se encendió una chispa, que trajo consigo algunos momentos de alegría, pero también una profunda emoción y la sensación de compartir una misión en este mundo tan lleno de retos».
Spadaro definió así a los protagonistas: «Dos estadounidenses, dos habitantes de Chicago. Dos figuras destacadas cuyas voces transmiten esperanza a un mundo dividido: la sacerdotisa del rock, como se suele llamar a #PattiSmith, y el Santo Padre, #PopeLeoXIV». Añadió que el encuentro «parecía más bien una conversación entre dos personas que descubrían que eran viejos amigos», donde compartieron recuerdos «tejidos con palabras y música, sueños, visiones y esperanzas».
EL MENSAJE DE PATTI
La propia Patti Smith, más escueta pero igual de sonriente, compartió una imagen en su Instagram con un comentario que lo dice todo: «Este es un momento que siempre me hará sonreír».
UN HISTORIAL DE ADMIRACIÓN
Aunque esta conexión pueda parecer sacada de una película, no es la primera vez que Smith se codea con la Santa Sede. A pesar de no ser católica, siempre mostró una gran admiración por el Papa Francisco, predecesor de León XIV, quien la invitó a actuar en el concierto de Navidad del Vaticano en 2014.
Además, cuando el papa Francisco falleció en abril del año pasado, Smith le dedicó un poema de despedida: «Adiós, querido Papa Francisco. La naturaleza, la poesía y el sufrimiento echarán de menos a su defensor».
UNA REBELDE CON CAUSA (Y PREMIOS)
Y es que este encuentro con el Pontífice llega poco después de que se anunciara otro bombazo: Patti Smith ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. Casi nada. La propia fundación del premio la define como un referente cultural de las últimas cinco décadas y una comunicadora multidisciplinar e iconoclasta, destacando su faceta como icono del activismo y la lucha por los derechos civiles. Vamos, que la tía no es solo una rockera, es un terremoto cultural con todas las letras.
Pero ojo, que lo del Princesa de Asturias es solo la guinda de un pastel que lleva cociéndose décadas. Desde 2007, su nombre figura en el Rock & Roll Hall of Fame, ahí es nada. Por si fuera poco, la madrina del punk también tiene en su estantería el Premio de Música Polar de la Real Academia Sueca, la Medalla de Oro de Bellas Artes de España y hasta fue nombrada Comendadora de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. Una lista de trofeos que haría palidecer a cualquier general.
UN LEGADO QUE NO ENTIENDE DE FRONTERAS
Toda esta colección de medallas no hace más que confirmar lo que los fans ya sabíamos: que Patti es eterna. Su carrera, que arrancó allá por 1967, nos ha dejado himnos imborrables. De hecho, su último concierto en España, en octubre de 2025, fue para celebrar el 50º aniversario de su icónico álbum ‘Horses’, una obra maestra que, a día de hoy, sigue siendo una patada en la puerta de lo predecible. Un disco que no solo está en el Grammy Hall of Fame, sino en la estantería de cualquiera que presuma de saber de qué va esto del rock.
