Fuente: ROCKFM
Sting ha afirmado que el hecho de que cada vez existan menos trabajos manuales en la que los hombres usan su fuerza física es uno de los factores causantes de la masculinidad tóxica.
El inglés estaba hablando con The Guardian (vía NME) para promocionar su obra de teatro ‘The Last Ship‘ cuando el asunto salió a la palestra. No en vano, el texto que la compone está inspirado en los orígenes humildes del músico y sigue la historia de los últimos días de un astillero que está a punto de cerrar dado el proceso de desindustrialización del Reino Unido de los ’70 y ’80.
Y es que según el cantante y compositor, la falta de trabajo manual en los hombres genera comportamientos asociados con la masculinidad tóxica.

“Trabajo con las manos todos los días como músico, y me siento afortunado”, dijo. “Es poco habitual que los hombres de hoy en día utilicen realmente las manos y su fuerza para hacer algo. Hemos perdido algo en ese sentido”.
“No tengo ninguna respuesta, pero quizá la toxicidad que hay actualmente en la sociedad se deba a que hemos perdido esa orientación para nuestra energía, esa fuerza masculina. Es raro que tengamos que recurrir a ella”, dijo el músico.
SU OBRA DE TEATRO
Entonces, Sting pasó a hablar sobre la historia que se cuenta en ‘The Last Ship‘: “La riqueza de Gran Bretaña se forjó en las cuencas mineras, las ciudades siderúrgicas, las ciudades textiles y los astilleros”, y su declive se debió al “sueño de [Margaret] Thatcher de una economía de servicios”.
“Todas esas habilidades acabaron en el basurero”, dijo, aunque añade que no quiere romantizar lo que era un trabajo peligroso, pero sí poner en valor el sentimiento de “orgullo” de aquella época.
“Soy el tipo que no quería trabajar allí, y con razón. Trabajaban con amianto y todo tipo de productos químicos tóxicos. Al mismo tiempo, echo de menos el espíritu de comunidad en el que me crié”, prosigue el artista. “Aquel entorno estaba cargado de simbolismo. La ciudad, aunque se encontraba sumida en la depresión gran parte del tiempo, se sentía enormemente orgullosa de los barcos que allí se construían. El trabajo era horrible, peligroso y duro, pero aquellos hombres podían mirar atrás y decir: ‘Bueno, yo construí eso’. El orgullo cívico era enorme”.
