Acompañado por la banda de Fats Domino, Little Richard graba en los estudios J&M de Nueva Orleans esa bomba explosiva que conocemos como “Tutti Frutti”. Una de las piezas más salvajes de la historia del rock and roll. Pero deberíamos hacer el esfuerzo de imaginar lo que debió de suponer semejante brutalidad en aquel 1955 en el que el rock andaba sus primeros pasos.